martes, 24 de enero de 2012

LA LACTANCIA Y EL SUEÑO COMPARTIDO

Nota para compartir:

LA LACTANCIA Y EL SUEÑO COMPARTIDO: UNAS PRÁCTICAS ANCESTRALES QUE SIGUEN SIENDO ÚTILES.

Con el fin de valorar y de comprender mejor lo que constituye el entorno óptimo para los bebés humanos y sus madres, un entorno que reduzca el riesgo para la criatura de muerte por MSN o por cualquier otra causa, es necesario utilizar unos términos muy precisos para referirnos a los medios con los que podemos satisfacer las necesidades biológicas del bebé. Estas necesidades son en resumidas cuentas, una lactancia totalmente a demanda, y un contacto físico tanto durante la noche como durante el día.

Quizá nunca haya habido una noción más exacta que la que dió Winnicott hace ya bastantes años: ‘Un bebé solo, eso no existe; lo que existe es un bebé con alguien’.


El sueño compartido -el hecho de que madre y criatura duerman la una junto a la otra- constituye el contexto evolutivo del desarrollo del sueño en el bebé. Hasta muy recientemente, para las criaturas recién nacidas, era un pre-requisito para su supervivencia. Sigue siéndolo para la mayoría de los pueblos contemporáneos excepto para la población occidental industrializada. En la medida en que el cuerpo del bebé humano continúa estando adaptado únicamente al cuerpo de la madre, el sueño compartido con las tetadas nocturnas sigue siendo importante desde el punto de vista clínico, y puede potencialmente salvarle la vida.



Esto está ligado al hecho de que los humanos son los mamíferos que nacen más profundamente inmaduros (el cerebro del bebé sólo es un 25% de lo que será su volumen adulto), su desarrollo es el más lento, y es el más dependiente durante un periodo de tiempo más largo, en lo que se refiere a sus necesidades nutricionales, sociales, emocionales, y a la necesidad de ser transportado. De hecho, llevar, cuidar, o acariciar a un bebé, emitir un olor y respirar a su lado, induce en el bebé un aumento de su temperatura, una baja en la duración de su llanto, una variabilidad más importante del ritmo cardíaco, menos apneas, un nivel de stress más bajo, un mayor almacenamiento de glucosa, y un mejor crecimiento cotidiano.

Además, en la medida en que la leche humana es relativamente pobre en grasas y en proteínas, y que es relativamente rica en azúcares que se metabolizan rápidamente, y en la medida en que la criatura humana es incapaz de moverse por sí misma, necesita de contacto y de ser llevado de manera continua, con tetadas frecuentes noche y día. En consecuencia, todo estudio que tenga por objetivo comprender los ritmos ‘normales’ del sueño de la criatura humana, y que no tenga en cuenta el rol vital del contacto nocturno en forma de lactancia y de proximidad de la madre, debe considerarse inadecuado, engañoso y/o fundamentalmente sesgado.

Nota entera http://www.tenemostetas.com/search/label/colecho

Saludos a todos

jueves, 5 de enero de 2012

Fiebre y enfermedades infantiles

Con respecto a la fiebre y la importancia de respetarla como gran mecanismo de defensa y curación, encontré un muy buen artículo que me gustaría compartir con todos para inagurar el blog:

El miedo a la fiebre

"Especialmente en el caso de las enfermedades infantiles los padres, conscientes de su responsabilidad y en su afán de velar por un ser indefenso y dependiente de la ayuda de sus semejantes, ven con angustia y espanto los aspectos, al parecer sólo negativos y peligrosos, de las enfermedades. ""...""

En efecto, hoy en día el mercado ofrece numerosos medicamentos por medio de los cuales el médico está en condiciones de disminuir, e incluso eliminar la fiebre en el término de pocas horas. Pero, lamentablemente, se le presta muy poca atención al hecho de que se hace cada día más necesario poner en el mercado nuevas "drogas prodigiosas" más potentes, debido a que las anteriores dejan de surtir efecto. Sin embargo parece ser que la relación "drogas peligrosas - eliminación de la fiebre - curación" carece de fundamento. A qué se debe, si no, el que a pesar de todo los médicos cada día tengan más trabajo y los hospitales no den abasto? Sin duda alguna, gran número de enfermedades en estado agudo pierden rápidamente su carácter violento gracias a esa clase de medicamentos, pero después de estos tratamientos se ve con frecuencia que el paciente no ha sanado en la verdadera acepción de la palabra -no se restablece del todo- aquejándole, a veces muy pronto, otro tipo de trastornos, pues los anteriores no han sido curados realmente, sino sólo tratados sintomáticamente, es decir, reprimidos.

El motivo de que se presenten más y más enfermedades sin estados febriles, tal como se observa hoy en día, no residirá quizás en que el hombre ha perdido el hábito de generar la "fiebre curativa" a raíz del empleo de medicamentos violentos? Sea como fuere, es un hecho indiscutible que el hombre civilizado apenas conoce en la actualidad la sensación de disfrutar de plena salud, se encuentra en un continuo estado de "suspenso" entre una especie de "semienfermedad" y "semisalud".

Hasta hace poco esta evolución se había limitado a los adultos. Sin embargo, es de lamentar que los "éxitos" médicos descritos se vayan extendiendo paulatinamente a grupos de individuos de edades cada vez menores, es decir, a escolares e incluso a párvulos y lactantes. Hay actualmente niños de dos o tres años que no responden a estos tratamientos, debido a que han tenido ya amplio contacto con los antibióticos existentes, y como los diversos gérmenes se han ido haciendo resistentes a tales medicamentos, la fiebre no se deja reprimir. Cada dos o tres semanas vuelven a presentar alguna enfermedad febril aguda. En ese momento se puede percibir la desesperada vehemencia con la que el niño que ha nacido sano desea experimentar y hacerle frente a una enfermedad, aunque sólo sea por una vez. Ese niño está vacunado contra todo, pero a pesar de ello, quiere ponerse a prueba a sí mismo en una enfermedad, quiere que le dejen hacer uso de sus propias capacidades curativas para fortalecer con ello su constitución.

Es obvio que en los casos de abuso de medicamentos nos encontramos ante manifestaciones degenerativas de nuestra civilización, degeneraciones que, por el momento, aún no constituyen normas. Pero tampoco cabe duda de que estas tendencias van en ascenso, de que el número de esos desdichados niños es ya enorme y de que seguirá en aumento."

Y termina diciendo:

"Aquél que comprenda el encadenamiento fundamental aprenderá a ver los maravillosos procesos de la fiebre con otros ojos. Los observará con esmero y atención, pero ya no tratará de intervenir prematuramente y de manera abrupta en el curso de la curación partiendo de estrechos temores. El lugar del temor lo ocupará la admiración hacia estos sabios procesos de la naturaleza, así como la confianza en las fuerzas vivas de cada ser humano en desarrollo, que está tratando de abrirse paso hacia su corporeidad de las más variadas e individuales maneras."

Artículo completo en: